Las dos caras del fantastico en casa tomada
las dos faces del FANTÁSTICO En "casa tomada"
1. Identificación de las acciones: Mundo Real vs. Mundo Fantástico
En el cuento Casa Tomada, a diferencia de otros relatos donde ocurren metamorfosis físicas, la ruptura fantástica ocurre directamente sobre el entorno doméstico y altera profundamente la psicología de los protagonistas.
Mundo Real (La cotidianidad, acciones físicas y rutinas): Pertenece a esta esfera todo lo que compone la vida predecible y material de los hermanos. Esto incluye la minuciosa limpieza matutina de la antigua y enorme casa familiar, el incesante acto de tejer chalecos y prendas por parte de Irene, y las salidas del narrador al centro para comprar lana o buscar libros de literatura francesa. También abarca las acciones concretas frente al conflicto: calentar el agua para el mate (la pavita) en la cocina, el acto de clausurar la maciza puerta de roble con cerrojo, la reestructuración de sus comidas a platos fríos, la preparación de la colección de estampillas de su padre y, por último, la huida física por el zaguán y el lanzamiento de la llave por la alcantarilla de la calle.
Mundo Fantástico (Psicología, irrupción de lo inexplicable y transformación emocional): Aquí se sitúan los elementos invisibles y las reacciones anómalas de la mente humana ante el miedo. Inicia con los sonidos imprecisos y sordos —descritos como el volcarse de una silla o un susurro ahogado— que irrumpen en la normalidad del comedor sin justificación alguna. En el plano psicológico, pertenece a este mundo la pasividad extrema, resignación y sometimiento irracional de los hermanos, quienes aceptan la pérdida progresiva de su hogar sin hacer ninguna pregunta ni oponer resistencia. El silencio abrumador que distorsiona sus sentidos en la noche, el letargo voluntario expresado en la idea de que "se puede vivir sin pensar", y el desarraigo absoluto final evidencian una "transformación" psicológica en la que los personajes terminan alienados, despojados de su identidad e invadidos por una fuerza incomprensible.
2 y 3. Orden Cronológico y las Dos Líneas de Tiempo
A continuación, los eventos organizados de principio a fin a través de las dos perspectivas de la narrativa:
Línea del tiempo: MUNDO REAL (Lo físico y cotidiano)
La rutina establecida: Irene y el narrador viven solos, dedicando las mañanas a la limpieza de su gigantesca casa. Durante la tarde, Irene se confina a tejer en el sofá y el narrador se ocupa de lecturas o diligencias esporádicas en Buenos Aires.
La primera reacción física: A las ocho de la noche, el narrador camina por el pasillo hacia la cocina para preparar mate. Al escuchar ruidos en las habitaciones del fondo, se arroja contra la puerta de roble que divide la casa, cerrándola violentamente y corriendo el cerrojo.
El ajuste del espacio: El narrador le avisa a Irene que han "tomado la parte del fondo" y se resignan a vivir del lado delantero de la casa. Modifican sus rutinas: cocinan y comen platos fríos y el narrador, habiendo perdido su biblioteca, comienza a matar el tiempo con una colección de sellos.
La interrupción nocturna: Semanas después, durante la noche, el narrador siente sed y se dirige a la cocina a buscar un vaso de agua. Al escuchar ruidos nuevamente, se detiene en seco de una manera brusca.
La huida definitiva: Irene se le acerca. Al notar que los sonidos ya están de su lado de la puerta, corren hacia el zaguán y la puerta cancel. Dejan atrás los quince mil pesos en el armario y escapan a la calle a las once de la noche, solamente con la ropa que traen puesta.
El cierre material: En la calle, el narrador cierra bien la puerta principal y tira la llave de la casa a la alcantarilla para que nadie más pueda entrar.
Línea del tiempo: MUNDO FANTÁSTICO (Invasión e impacto psicológico)
El aislamiento previo: Mucho antes de que surjan los ruidos, los hermanos ya viven en un estado de profunda alienación emocional. Atrapados en una burbuja de recuerdos y un estático "matrimonio de hermanos", evitan conectarse con la sociedad y rechazan la progresión natural de su propio linaje.
La grieta en la realidad (El suceso insólito): La fuerza innominada (que rompe las leyes de la lógica del mundo real) se manifiesta en la biblioteca y el comedor a través de ruidos misteriosos e indefinidos, amenazando directamente el santuario de los hermanos.
El sometimiento paralizante: A diferencia de una reacción lógica humana (luchar o investigar), la psique de los protagonistas reacciona con una sumisión y pasividad inquietantes. Irene simplemente dice "tendremos que vivir en este lado", evidenciando la parálisis y fragilidad humanas ante lo desconocido y opresivo.
El encogimiento de la psique: El encogimiento físico del hogar refleja directamente el cierre de las mentes de los personajes. Entran en un letargo alienante para evadir la realidad ("poco a poco empezábamos a no pensar"). El silencio de la casa amplifica su terror interior, obligándolos a escuchar las respiraciones mutuas y los insomnios a la espera de la amenaza latente.
La absorción absoluta: La entidad avanza de manera inexorable, venciendo la barrera de la puerta de roble y manifestándose finalmente a espaldas de los protagonistas.
La expulsión de la identidad: Cuando Irene deja caer su preciado tejido y los hilos se pierden debajo de la puerta, se simboliza el colapso final de sus defensas psicológicas y la pérdida total de su refugio. Son arrojados al mundo real completamente desamparados y desposeídos frente a la inmensidad de las fuerzas que no pueden controlar.