La fragilidad humana en casa tomada y axolotl
La fragilidad Humana en Casa tomada y AXOLOTL
Esta comparación nos permite observar cómo Julio Cortázar explora la pérdida de autonomía y la alienación desde dos ángulos distintos: una parálisis física/perceptiva en Axolotl y una inercia psicológica/moral en Casa Tomada.
1. La naturaleza de la parálisis
En Axólotl: La parálisis es física e identitaria. El protagonista mantiene su lucidez humana pero queda "enterrado vivo" en un cuerpo biológicamente inmóvil. Su conciencia es la que ha sido "tomada" por la fascinación hacia el otro, transformando su percepción hasta que el "Yo" queda prisionero tras el cristal.
En Casa Tomada: La parálisis es psicológica y conductual. Los hermanos no están físicamente impedidos, pero sufren una "inercia mental" que los lleva a aceptar la invasión sin luchar. En lugar de investigar los ruidos, su voluntad se reduce hasta el punto de resignarse a vivir en espacios cada vez más pequeños.
2. La "Invasión" del espacio vs. la invasión de la mente
Mientras que en Casa Tomada el conflicto es espacial (fuerzas invisibles ocupan la casa habitación por habitación), en Axólotl el conflicto es interior (el animal ocupa la mente del observador).
En ambos casos, la reacción ante la invasión es la pasividad extrema. Irene y su hermano abandonan sus libros y pertenencias con la misma resignación con la que el narrador de Axólotl abandona su cuerpo humano para convertirse en un anfibio estático.
3. El desenlace: Convergencia vs. Separación
Convergencia en Casa Tomada: La pesadilla y los personajes terminan juntos en la calle. La invasión es tan real que obliga a una acción física definitiva: la huida y el desposeimiento total de su historia y su hogar.
Separación en Axólotl: Aquí hay una fractura absoluta. El cuerpo humano (ahora un "Él") sigue su vida libremente en París, mientras que la verdadera conciencia (el "Yo") queda condenada al aislamiento eterno dentro de la pecera.
Ambos relatos funcionan como metáforas de la fragilidad humana frente a lo incomprensible. En Casa Tomada, el "monstruo" es la propia inercia y falta de resistencia ante la pérdida de libertad. En Axólotl, el horror reside en la incomunicabilidad absoluta: ser consciente de la propia existencia pero carecer de los medios para expresarla o actuar sobre el mundo.